Primavera en el viñedo: todo renace

Los días son más largos, el sol entibia más y el verde comienza a dominar el paisaje. Las viñas comienzan a mostrar el signo de la vida, es la savia que se renueva y explota en brotes prometedores de vino nuevo.

En cada pequeña rama nacerán nuevas hojas y yemas, de allí brotarán las flores que formarán los racimos. Es un ciclo virtuoso de enorme importancia para comenzar a pensar en los vinos de la próxima cosecha.

Los trabajos en la viña se intensifican. Estos son los aspectos que el viñatero tiene en cuenta:

  • Prevención de enfermedades: si hay niveles altos de humedad, la planta puede requerir algún tratamiento fitosanitario para evitar la aparición de enfermedades como Peronóspera, Oidio o quintal.
  • Reposición de barbechos: completar las hileras si es que alguna planta no prospero durante el invierno.
  • Controlar las malezas que también aparecerán con fuerza renovada en el surco.
  • Enfrentar la temporada de heladas tardías: las heladas pueden quemar las yemas por lo que el viñatero puede hacer una lucha pasiva y mantener el suelo compactado y húmedo (pero no inundado); Si se prevé una helada severa, los productores optan por una lucha activa, con el encendido de quemadores que generen calor y contrarresten los efectos de la helada. 
  • Desbrote y deshoje: también llamada "poda en verde", es una tarea que se realiza avanzada la primavera, en noviembre. Con mucho cuidado el encargado del viñedo realiza el desbrote para dejar sólo los brotes para controlar la calidad y la cantidad de racimos. También efectúa el dehoje que permite controlar y mejorar la exposición al sol de la planta y asegurar que los racimos estén bien aireados.
  • Pensando en la producción de la planta, el viticultor, debe adaptar la vid al sistema de conducción elegido y ajustar el número de yemas a la capacidad de la cepa. Así, la calidad y la cantidad de racimos será óptima.
Compartimos esta información y compartimos también nuestro brindis por la primavera.